lunes, 28 de enero de 2013

Los 8 características del liderazgo humanista en las organizaciones.


Necesitamos líderes abiertos y humanistas, que desmonten el divismo machista de los iconos del Management, sobrados de visión bélica y astucia competitiva. El artículo bosqueja ocho rasgos de ese nuevo liderazgo.

Por: Amalio Rey

1. Subsidiariedad:

Interviene sólo cuando hace falta porque es capaz de contribuir al despliegue de un sistema que funciona con autonomía, y que no depende tanto de él/ella. Parece a veces que no está, e incluso puede ser cuestionado por eso; pero su rol no es otro que facilitar un entorno de gestión colaborativo, donde la gente se sienta co-responsable de lo que hace; basado en motivaciones intrínsecas y no en llamadas desde el despacho del jefe.

2. Coherencia:

Ser predecible no es tan malo como cuentan en creatividad, porque es bonito, claro que es bonito, que de uno/a digan: “oye, sé lo que puedo esperar de ti”. Pero mientras algunos (como yo) llamamos a eso “coherencia”, otros lo interpretan como “rigidez”, usando la excusa de la flexibilidad para renegar de cualquier gestión por principios.

En cualquier caso, el líder humanista no es un fanático. Si cambia el escenario, y resulta que no queda más remedio que contradecirse (a pesar de todo, eso ocurre); entonces lo explica bien, con argumentos que se entienden, y sin trampas. En definitiva: “Haz lo que digo, porque lo hago”.

3. Sensibilidad:

La virtud está en los detalles, que es donde un líder se pone a prueba. Empatía, sensibilidad, calidez y humanidad son atributos que le pediría, empezando por esta pregunta que dice mucho de cualquier persona: ¿Cómo trata al eslabón más débil? También observaría otras cuestiones, por ejemplo: ¿jerarquiza en exceso su agenda? ¿tiene la generosidad de separar la forma del contenido? ¿escucha fuentes alternativas, de gente que está a pié de calle? ¿escucha de verdad, o hace el paripé de que escucha?

Esta sensibilidad es paradójica, y puede interpretarse por algunos como debilidad, al moverse por territorios hostiles (“los mercados”) donde se adiestra al líder para mantener distancia y ser suficientemente frío en la toma de decisiones duras. Nadie dice que este equilibrio sea fácil, pero el líder humanista juega con una baza a su favor: al poner siempre en el centro a las personas, sabe a qué atenerse en última instancia.

4. El mérito como fuente de autoridad:

Entiende que “poder” no es lo mismo que “autoridad”, así que procura cultivar una autoridad legítima, que se base en la confianza y en la transparencia. Se le respeta porque en su itinerario vital consta haber tomado más buenas decisiones que malas. Los hechos hablan por el/ella, en lugar de las palabras.

Pero aquí de nuevo corre el riesgo de ser tachado de “débil”, porque la sociedad está demasiado acostumbrada a un poder-que-ladra, que alardea de sus prerrogativas, y que apela a unos “derechos” que son más fáciles de documentar que los méritos.

El líder humanista no se siente cómodo en entornos donde las fuentes de poder se basan en la coerción, el mandato o el dedazo

5. Valentía para navegar contra corriente:

La gente cobarde, calcúlalo-todo, no es líder, ni es nada que se le parezca. El que gestiona a base de estudios de mercado, o lanzando globos-sonda para ver cómo reacciona el personal, no va a hacer cosas diferentes, ni va a transformar nada. El líder humanista siente miedo, como cualquiera, pero sabe gestionarlo porque la armonía que encuentra entre pensar, decir y hacer, le aporta un extra de energía que a otros les falta.

Es gente que escucha, pero que otorga prioridad a sus propias convicciones, por las que se guía mientras no le convenzan de lo contrario

6. Optimizadores de la diversidad:

Ésta es otra de las habilidades que yo destacaría más. Las líderes humanistas entienden las zonas grises, que nadie es perfecto, ni horroroso; y que todo el mundo tiene cosas que aportar. Saben gestionar la diferencia, y valorizar lo mejor de cada talento. Howard Gardner habló de las “inteligencias múltiples”, y ésta es probablemente la teoría que mejor empaque metodológico aporta a este rasgo del directivo humanista.

Su desafío está en conseguir cosas significativas con el material que tienen, en lugar de quejarse de lo que le falta

7. Generosidad, y… carisma en su justa medida:

El nuevo liderazgo mira con desconfianza al “chupa-cámaras”, al careto tan seductor que ciega las entendederas, y anula la capacidad de pensar de los demás. Vale, el carisma está bien, ayuda e inspira, pero esto no va de colonizar revistas en plan Steve Jobs, sino de que mucha gente se reparta las portadas, que las medallas se socialicen, y que cada uno/a sea atribuido/a con la cuota de reconocimiento que merece.

Los excesos de personalismos dan repelús, y son una tomadura de pelo a la condición humana que es esencialmente social

8. El fin no justifica los medios:

Esto es importante, muy importante. Un canalla despótico que consigue arrastrar a su organización al top de su mercado para algunos será un líder, pero para mí no. Habrá que ver cómo lo ha conseguido, qué hay detrás de la historia oficial, y si el coste pagado (socialmente hablando) para llegar allí no ha sido excesivo.

Sé que estos rasgos pueden parecer ridículamente “buenistas” para algunos. También que este perfil entra en conflicto con el escenario ferozmente competitivo en el que vivimos hoy, y que quizás prima otros atributos. Pero no quiero que se vea como algo binario, ni como una carta a los Reyes Magos.

Creo en líderes así, porque conozco a personas que se mueven según estos referentes y que gracias a eso forman equipos eficaces. En ese menú de virtudes también caben debilidades. Lo que yo veo como positivo, otros pueden percibirlo como un hándicap. En algunos casos nos movemos en equilibrios inestables de difícil gestión.

Pero de eso se trata, de despertar el imaginario y reflexionar sobre un nuevo liderazgo más abierto, participativo y humanista, que desmonte el divismo machista y egocéntrico con que nos siguen presentando a los líderes las revistas de Management.  

Fuente: Emotools

viernes, 25 de enero de 2013

Como transformarte en buen líder: Estrategia de un líder

Podemos definir la estrategia de ser un buen líder como un conjunto de acciones con objetivos específicos que te llevan a ti como a tu equipo al logro de un objetivo común.
 Por: Axelle Clement
Tu rol de líder es guiar e inspirar a tu equipo hacia el logro conjunto de los objetivos, motivando, descubriendo talentos y desarrollando las habilidades de los miembros de tu equipo. Realizas este camino con planificación, estrategias, acciones efectivas, detección de necesidades de capacitación, evaluación del desempeño con justicia y ética profesional.
El mapa mental como estrategia
Para ayudarte a ser un buen líder y ayudar a tu equipo a desarrollar sus talentos, te propongo una herramienta poderosa para tu estrategia en llegar a ser un buen líder: Trabajar con mapas mentales.
Los mapas mentales son una forma de organizar y generar ideas por medio de la asociación con una representación gráfica.
Es muy sencillo realizar un mapa mental, sólo necesitas colocar la idea principal o palabra clave en el centro de una hoja de papel. A continuación añades todas las ideas que relaciones a esa palabra o idea por medio de ramificaciones y líneas, estas a su vez te permitirán estructurar toda esa lluvia de ideas. Trata si es posible en todo este proceso utilizar la mayor cantidad imágenes y colores ya que te ayudaran a una mejor retención de información.
Los mapas mentales son muy útiles para:
  • Organizar la información,
  • Solucionar los problemas,
  • Producir y aclarar las ideas,
  • Estudiar,
  • Concentrarte,
  • Estimular tu imaginación y tu creatividad,
  • Mejorar la comunicación con tu equipo de trabajo,
  • Planear las cosas,
  • Tomar decisiones,
  • Dejar caer una lluvia de ideas,
  • Tomar notas,
  • Estructurar proyectos,
  • Enseñar más fácil,
  • Hacer presentaciones,
  • Escribir ensayos,
  • Planear.

Usar mapas mentales te ayudará hacer un mejor uso de tus habilidades mentales tanto para crear, como para estudiar. En una sola hoja puedes representar o visualizar todo un proyecto completo, por lo tanto te ahorras hasta el 90% del tiempo (ya sabes que le tiempo es fundamental para un líder) que tardas en redactar o leer un texto que enlace las ideas importantes.
Ser lúdico escribiendo las actividades, plazos, metas y responsables de cada táctica, por ejemplo: en una cartulina pegada a la pared, a objeto de que todos observen los avances y proyecciones de la estrategia definida como equipo siempre ayuda.
Buena parte de las empresas más exitosas del mundo deben sus niveles de productividad al uso de herramientas basadas en los mapas mentales.
Que te parece de empezar ahora mismo a dibujar tu primer mapa mental. Un buen líder es una persona que pasa a la acción de inmediata. Actúa ahora mismo para obtener el logro de tus metas.

martes, 22 de enero de 2013

El Liderazgo empresarial empieza por el personal


Tal vez pueda parecerle innecesario hablar en los términos en los que se apoya este artículo, pero la verdad es que muchos administradores consideran que el éxito de su negocio se debe exclusivamente a factores externos a sus propias facultades y logros personales, pero nada hay más lejano a la realidad. Una organización no es más que el reflejo de lo que sus colaboradores son, de la manera como hacen las cosas y de la forma cómo internamente se configure, asuntos estos que son evidentes cuando se ejerce el liderazgo efectivo, basado por supuesto en la gente.

Uno de las premisas más importantes cuando se habla de este tema es que los líderes se hacen, no nacen. Si usted desea hacer parte de los líderes actuales debe tener en cuenta que el liderazgo es un proceso por el cual una persona influencia a otras con el propósito de alcanzar un objetivo determinado y dirige una organización de manera que la hace coherente y cohesionada. Es decir, el liderazgo es el proceso por el cual una persona influencia en otros para lograr metas comunes.

Note entonces que influir significa hacer parte de, participar, no obligar, ni coaccionar para que una tarea sea realizada. Si las tareas que se propone en su organización conllevan a un beneficio colectivo, está por el camino indicado para convertirse en un verdadero líder y el liderazgo por supuesto el indicado.

Como se anotó al inicio, el liderazgo personal tiene sus raíces en un profundo y honesto conocimiento acerca de quién es usted, que tanto conoce, incluso cuáles son sus debilidades y fortalezas y que tanto puede hacer por la organización. Que sea líder no significa que tenga que saber hacer todo, simplemente saber quién puede hacerlo de manera más eficiente y eficaz que usted. Recuerde que son las personas que trabajan para usted las que determinan que tan buen líder es, no lo que usted piense que está haciendo.

Cada persona en su organización es un ser distinto, con diferentes necesidades y maneras de entender y hacer las cosas. Por tal razón, lo que pueden motivar a sus colaboradores es tan diversos que resultan difíciles de enumerar.

Los seguidores son indiscutiblemente parte esencial de la definición de liderazgo, son ellos quienes en última optan por seguir o no a determinadas personas, son implacables a la hora de juzgarlo por sus actuaciones cuando éstas no corresponden con el ideal trazado por la organización, pero también son fieles a quiénes siguen y en quién confían. Todas las acciones que usted efectúe deben estar acorde con los principios y filosofía de su empresa, actuar éticamente es fundamental para consolidar una imagen confiable. Por eso, ganar la confianza de sus seguidores es algo a lo cual le debe empeño y constancia permanente.

Para alcanzarla, ayude a sus empleados a entender cuál es la estrategia la empresa en general, a comprender cómo contribuyen al logro de los objetivos de la empresa donde trabajan y comparta información con ellos sobre lo que la compañía está haciendo y el aporte que cada uno hace para alcanzar esos logros

¿Qué hace que una persona decida seguir a un líder? Dos cosas: una, el respeto que inspira y, la otra, el hecho de tener claridad sobre lo que quiere para su organización.

El respeto se adquiere en la medida en que a usted lo vean como parte del equipo y no como el que solamente está para dar órdenes o corregir con penalizaciones las faltas cometidas por algunos de ellos.

Comprométase con ellos a alcanzar juntos las metas. Haga evidente su aporte pero resalte el de ellos públicamente, el dinero no es todo lo que motiva a un empleado. A veces basta con un sencillo reconocimiento.

El liderazgo, como puede ver, en términos generales, es una actitud, se aprende a tenerla, se vuelve parte de su actividad diaria no sólo en el trabajo, sino en su vida personal. Un líder es proactivo, no reactivo, se esmera por hacer el trabajo en equipo y no por grupos, y por sobre todo, un buen líder es carismático, humilde cuando hay que reconocer sus errores, pero aguerrido a la hora de enfrentar los desafíos que el mundo de hoy le exige.

martes, 15 de enero de 2013

Nuevo Liderazgo femenino del siglo XXI


“La mujer en un cargo directivo puede aportar su talento y además modelos en los que razón y emoción puedan trabajar de forma eficiente” (García Ribas, consultora McKinsey, 2007).


Qué aporta la mujer del siglo XXI con el nuevo Liderazgo Femenino

A todos los atributos necesarios para ser un buen Líder: buena voluntad, confianza, formación, dar importancia a las personas, autoliderazgo, autoestima, escucha, colaboración, relación, etc., las mujeres aportamos otros atributos que SUMAN, y hacen que nuestra capacidad para el Liderazgo sea brillante:

  • Intuición
  • Coraje
  • Conexión con la emoción
  • Cambio de paradigmas



Es probable que tener que luchar por hacernos un hueco en un mundo profesional hasta hace poco masculino, nos ha hecho cuestionarnos casi todo de forma permanente. Y esto es una gran ventaja en el mundo de hoy donde todo cambia a gran velocidad, estamos más preparadas para los cambios de paradigma.

También esa lucha nos ha sensibilizado de forma especial con el tema de la igualdad de oportunidades y la democratización de la empresa. Y por otra parte, nuestra forma intrínseca de ser nos hace preocuparnos más por los otros, la empatía está conectada con la emoción y es una cualidad femenina.

Comparativa de Liderazgo femenino respecto al masculino – Cuadrado, 2003


  1. Las mujeres Líderes tienden a enfatizar la cooperación sobre la competición
  2. Las mujeres Líderes tienden a enfatizar la igualdad sobre la jerarquía
  3. Las mujeres Líderes tienden a Liderar de forma más democrátic 
  4. Las mujeres Líderes tienden a ser más transformacionales 
  5. No se han detectado diferencias entre mujeres y hombres en el interés por las relaciones y el interés por la tarea
  6. Estatus, cultura y raza son factores más relevantes que el género para describir el Liderazgo



10 Estrategias para el Liderazgo femenino – Dra. Berbel, 2011

  1. Conocerse a sí misma
  2. Fijarse objetivos propios
  3. Formarse
  4. Dar a conocer los propios deseos y objetivos
  5. Ser visible
  6. Encontrar una mentora
  7. Establecer redes entre mujeres
  8. Afirmarse a sí misma 
  9. Mostrar iniciativa 
  10. Diseñar un plan de acción para el futuro




Como puedes ver, tanto los hombres como las mujeres están capacitados para ser grandes líderes, si bien es verdad que el liderazgo del siglo XXI requiere de grandes dosis de empatía, intuición, creatividad, capacidad de transformación y cuestionamiento de antiguos paradigmas, y para todo ello el Liderazgo femenino tiene especialmente qué aportar.

Fuente: Degerencia

lunes, 7 de enero de 2013

4 claves para identificar a un líder y desbloquear el verdadero potencial de su organización


El liderazgo es uno de los dones más apetecidos por los trabajadores, pues no sólo es necesario para estar a la cabeza de un equipo, sino que no es tan fácil conseguirlo.

El liderazgo siempre ha sido una de las palabras más mencionadas en las entrevistas de trabajo.

Los entrevistadores les preguntan a los candidatos si tienen aptitudes de liderazgo y ellos responden que sí, aunque algunas veces no las tengan.

Para desbloquear el verdadero potencial de su organización hay cuatro características que identifican a los verdaderos líderes.

1- Es auténtico y no es agresivo pasivamente

La autenticidad es aquella en la que quien tiene un puesto visible no se enfoca en asuntos distintos al de liderar. Muchos jefes pierden el norte y se mezclan más en asuntos de tipo personal que colectivo, lo que los hace olvidar de los compromisos.

El líder tampoco debe echar mano de lo que se conoce como la agresividad pasiva, que es una serie de acciones con las que sutilmente debilita a otros. También es importante que siempre sea claro: no debe decir “tenemos que alcanzar muchos objetivos”, si no enumerarlos concretamente.

2- Comunicación efectiva

Si un jefe tiene esa característica entonces tiene una cualidad relevante para liderar un equipo.

Muchos que se hacen llamar líderes ocultan información sobre lo que deciden para mantener presionado al grupo, lo que da una sensación de temor constante. Por ejemplo, cuando se avecinan cambios en el trabajo, no son informados directamente por el jefe, sino que se enteran por terceros.

3- Vea recursos, no posesiones

Hay personas que tergiversan el sentido de pertenencia. Muchas empresas están llenas de dependencias donde los resultados son mejores que en otras y pese a que pertenecen a la misma compañía se niegan a compartir experiencias o modelos de efectividad.

Es lo que comúnmente se llama adoptar una mentalidad y no un proceso, que en palabras contundentes es compartir más y competir sanamente.

4- Y lo más importante: dar ejemplo

Para un buen entendedor, pocas palabras. El líder debe servir de modelo, su conducta debe estar ligada a lo que dice y lo que pide debe cumplir con el siguiente principio: “solamente puede pedir lo que él mismo ha sido capaz de hacer”.